¿Qué soy?
Cronopio, fama o esperanza… es muy difícil para mí encajar en un molde, dado a que si algo me gusta, es desencajar.
Creo que todos tenemos un poquito de los tres, solo que la diferencia consiste en el porcentaje de la formula, unos tienen mas de fama que de cronopio y solo un poquito de esperanza, otros a la inversa, tienen mucho de fama, un poco de de esperanza, y casi nada de cronopio.
No se puede clasificar a las personas en algo tan cerrado y esquematizado.
El mundo es una amalgama de sentimientos, sabores, colores e ideas.
En mi caso, la formula perfecta, mí molde perfecto, mas bien, mi desencajadura perfecta, la más acertada, serian, 2 tazas de cronopio, media taza de fama, y una cucharada sopera de esperanza.
Me identifico con cada uno de ellos, cada uno lleva un pedacito de mi, son como una pieza de rompecabezas; con una que falte, se rompe la armonía y el equilibrio; pero sobretodo, con la espontaneidad de los cronopios, esa manera alegre de ver la vida, haciendo fiestas de mangueras transparentes con agua burbujeante e insectos perdidos y asustados. Sin caos no hay un orden, por ende, sin cronopios, no hay famas; sin cronopios no hay esperanzas; alegres, esenciales, sin ataduras, llevaderos, optimistas, son como una caja de Pandora, pero en vez de males, dentro de ella se encuentran un sinfín de emociones, una tras otra, desfilando como gacelas, rápidas, graciosas, ágiles…a veces ingenuas, pero al in y al cabo, con ganas de vivir y correr libres.
Mas sin embargo también tengo un poco de fama, el orden interno, la razón, mas bien, el raciocinio, no tanta intuición.
Después de la tormenta llega la calma, hay momentos en los que me es preciso pensar con claridad y orden. Ser precavido vale por dos, o…tal vez por uno, pero al fin de cuentas, vale. Pero hay que irse con cuidado, no vaya a ser que me vuelva demasiado quisquillosa, demasiado monótona.
Y por ultimo, pero no por eso menos importante, ya que esto también es parte de mí, como dije antes, pieza de mi rompecabezas personal, es mi naturaleza esperanza, mi naturaleza humana, por ende, critica, me impulsa a hacer análisis, a veces a prejuzgar injustamente, a calificar a los demás, me impulsa a seguir un poco el molde, pero con cuidado, podría caer en la monotonía. No me vaya a pasar como al pobra fama, que bailaba tregua y cátala delante de los esperanzas.
Es así, que se forma la mezcla perfecta, no por que carezca de errores, o de imperfecciones, sino por que, la esencia misma de una persona, es bella, su autenticidad por si sola, ya es algo digno de admirarse, permanecer fiel a si misma, sin tocar las fibras sensibles y frágiles de los demás, para no dañarlas, sin perderse a si.
Cronopio, fama y esperanza; fama, esperanza y cronopio, lo que importa no es el orden, sino la cantidad que llevemos dentro de cada uno de ellos, eso hace el amalgama perfecto.
Así soy yo, un calidoscopio de ideas, sentimientos y emociones, procuro no caer en el molde, más que procurar, intentar… después de todo, esa es la belleza del asunto.
1 comentario
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Muy bien. Pero finalmente aquí entre nos ¿cuál predomina?